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La Cosecha  |  28 octubre de 2018  |  12:00 AM |  Escrito por: Rubiela Tapazco Arenas

Alister Ramírez Márquez publicó Si el sueño no me vence

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Última novela de una trilogía, cuyo escenario son las montañas quindianas

Por: Alicia Bralove

Nueva York

El narrador investiga la muerte misteriosa de un muchacho en un batallón. Los hechos ocurrieron en un lugar, en las montañas del Quindío, donde aparentemente no sucede nada. Treinta años más tarde solo unos pocos recuerdan el incidente en detalle, excepto un espectador.

Con un argumento, que a simple vista parece una trama para una historia de detectives, Alister Ramírez Márquez nos entrega una novela arrolladora donde el lector tiene que sacar sus propias conclusiones porque en verdad no hay una respuesta definitiva por parte del autor para hallar la verdad. ¿Se trató de una muerte casual?, ¿un suicidio? o ¿una de esas fatalidades irremediables?

A medida que la lectura nos sumerge en este vericueto vamos hilvanando nuestra propia versión de los hechos a través de las voces de personajes como la del mismo narrador, un hombre en Nueva York que cuenta la historia décadas después, Manuel, los padres y hermanos de este, y una serie de seres que van apareciendo en escena, como si cada uno se tratara de una pieza clave para armar el rompecabezas.

Como en su primera novela Mi vestido verde esmeralda, Los sueños de los hombres se los fuman las mujeres, su segunda obra, también en Si el sueño no me vence, su última creación, las montañas andinas y en particular las de la cordillera Central, se convierten en el escenario que recorren estos personajes. Clara, la protagonista de Mi vestido verde esmeralda, la cual traduje al inglés, se desplaza del sur de Antioquia hasta lo que es hoy el Quindío, Pedronel y Hans, los aventureros de Los sueños se los fuman las mujeres, hacen un periplo desde Medellín a Bogotá y luego a Nueva York a finales del siglo XIX, y en Si el sueño no me vence, un relator vuelve en un viaje metafórico, a través de la reconstrucción de recuerdos, a los mismos caminos del Quindío.

Con la publicación de este estremecedor e inquietante relato el autor quindiano, ganador del Premio del Círculo de Críticos de Arte de Chile, por su primera novela, miembro numerario de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, ANLE, y de la RAE, completa una trilogía. El orden puede variar y aunque los personajes no tengan los mismos apellidos y descendientes directos, sí son herederos de la misma sangre. Andan por el mundo, observando y escuchando cada respiro de la naturaleza. Unos con ingenuidad y maravilla como el artista Hans, curiosidad y asombro, como Clara, y otros como Manuel, “como si la gente alrededor no le molestara o no existiera”.

Para el narrador de Si el sueño no me vence Colombia es como “…una empinada cumbre, cubierta con una capa delgada de gas azul, con muchos refugios secretos en donde se escondían grupos humanos, marginados, desconectados y belicosos luchando entre sí por defender el pedazo de territorio que nos indicaba que compartíamos una misma cultura”. Tanto en estos recónditos parajes verdes, donde no ocurre nada, como bajo el azul celeste de Manhattan habitan y sucumben algunos de sus personajes.

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