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Ciencia Y Tecnología  |  26 enero de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Edición web

Conozca la vida y el trabajo del calarqueño que diseña un hábitat en la Luna

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Por Miguel Ángel Rojas Arias

EL QUINDIANO habló en Armenia con Julián Andrés Ocampo Salazar, el calarqueño que labora en el diseño de un hábitat en la Luna, una casa-laboratorio donde el hombre pueda habitar por largos periodos y poder trabajar desde allí en los viajes interplanetarios. Conversamos con él al calor de un café, azarados por el tapabocas, pero maravillados con lo que le depara al hombre los nuevos descubrimientos en el universo. Presentamos el diálogo con Julián Andrés Ocampo Salazar.

¿Usted donde nació y quién es su familia en el Quindío?

Nací en Armenia, pero he vivido casi siempre en Calarcá. Mis padres son Néstor Jaime Ocampo y Elizabeth Salazar y tengo dos hermanos: Diana Isabel y Germán Arturo Ocampo.

¿Dónde hizo sus estudios?

Estudié la primaria en el colegio John Dewey y en la escuela Simón Bolívar, en Calarcá, y luego pasé al colegio Robledo, donde terminé el bachillerato. Desde entonces me había fijado la meta de ser arquitecto. Estudié en la universidad Nacional en Manizales, pero me gradué en la universidad de Waterloo en Ontario, Canadá.

¿Cómo empezó su vida laboral?

Me vinculé a importantes agencias de arquitectura y diseño, que me llevaron a explorar nuevos mundos y otras ciudades, como Roma, París, Copenhague y Barcelona. Estudié una maestría en diseño arquitectónico en el MIT (Massachusetts Institute Of Technology), lo que me dio la oportunidad de avanzar hacia diseños más tecnológicos y digitales. Fácilmente me encaminé en el diseño arquitectónico digital, es decir, diseñar para construir edificaciones u otros bienes desde los computadores y la tecnología.

Y hoy, ¿con quién trabaja?

Desde hace un tiempo trabajo con la firma de diseño arquitectónico BIG (Bjarke Ingels Group), una oficina con 500 arquitectos en varias partes del mundo: Copenhague, Londres, Barcelona y Nueva York. Trabajé en Copenhague y ahora en Nueva York. He elaborado varios proyectos, pero hoy mis ojos están puesto en el diseño de un hábitat lunar.

¿Tenía experiencia con diseños por fuera del planeta Tierra, o algún trabajo con un organismo que explorara el universo?

No tenía experiencia con diseños por fuera de la Tierra, pero sí lo tenía con materiales y tecnología de impresiones de 3D y tecnologías digitales para construir. Antes no trabajaba en ningún proyecto sobre este tema. Solo que conocía muy bien las técnicas de construcción digital, en 3D, la fuerza y condiciones ambientales que implica la construcción aditiva y los conceptos básicos de este método de construcción, por eso me dieron esta oportunidad.

Cuando le ofrecieron trabajar en este proyecto, ¿cómo lo asumió?

Lo primero que hice cuando me plantearon el proyecto fue estudiar el ambiente lunar. Saber si es factible una construcción permanente en la Luna, por eso me puse a trabajar en el contexto, leer y estudiar documentos de la Nasa y la Agencia Europea del Espacio.

Es muy interesante trabajar en el diseño de un hábitat, una casa en la Luna, ¿cómo define este proyecto?

Este es, sin lugar a dudas, el proyecto de construcción más ambicioso que ha entablado la humanidad en la historia, porque es el primer proyecto de construcción permanente fuera del planeta Tierra, paso inicial para convertirnos en una especie interplanetaria, interestelar. Lo que hago es una casa en la Luna, donde van a llegar científicos y exploradores. Será un punto de partida para poder despegar naves y llegar más allá en el universo. El hábitat en la Luna es un trampolín, una puerta para salir a explorar nuevos lugares en el espacio. Hay que entender que en las condiciones lunares es imposible la vida, la idea es tener un lugar donde se esté resguardado de la radiación interestelar, que es 100 veces más alta en la Luna que en La Tierra, se esté resguardado de las altas y bajas temperaturas, pues en el día lunar, el calor llega más o menos a los 126 grados centígrados, y en la noche lunar se baja a -243 grados. El hábitat que diseñamos es un lugar donde estaríamos cubiertos del vacío, pues un cuerpo humano enfrentado al vacío de la Luna empieza a deshacerse, comienza a salirle sangre por los poros, con unos efectos mortales. El hábitat lunar que construimos haría que las condiciones, adentro de esa edificación, sean habitables. Es hacer una casa laboratorio, con un hábitat parecido al de la Tierra. Lo único que no podríamos cambiar es la gravedad, que en la Luna es un sexto menos que la de la Tierra. Esa diferencia sí se sentiría dentro del hábitat. La gente cuando da un paso, estaría como saltando algo así como tres metros.

¿Es una casa o un laboratorio en la Luna?

El hábitat que diseñamos es un laboratorio con dormitorios en la Luna, un lugar donde los seres humanos pueden permanecer sin morir. Lo que diseñamos es una infraestructura que permita el viaje interestelar. No vemos la Luna como un lugar de llegada, sino como un trampolín que nos va a enviar a otros sitios, otros planetas o astros. No es un sitio para quedarse y vivir, sino para trabajar en los viajes interestelares.

Y, ¿con qué materiales van a construir ese laboratorio-vivienda?

La idea es crear el hábitat con materiales propios de la Luna, porque económicamente es imposible llevar materiales desde la Tierra. Construirlo con materiales de la Tierra costaría billones de dólares. Por eso, vamos a utilizar materiales de la propia Luna. El polvillo lunar, que se denomina Regolito, sería el material que utilizaríamos para construir el hábitat. Es un material que se puede convertir en elemento para la construcción. Hay otros materiales, pero no tengo la autorización de revelarlos, pero el principal es el Regolito.

¿Cómo va a permanecer el hombre en la Luna?

Como se sabe, en el 2009 se encontró en los polos sur y norte de la Luna presencia de agua. Eso hace posible dos cosas: la presencia humana permanente, por la necesidad del agua para vivir, sin tenerla que llevar desde la Tierra. Segunda, el agua se conjuga entre hidrógeno y oxígeno. “El oxígeno lo utilizamos para respirar y el hidrógeno lo podemos convertir en combustible para los cohetes y hacer viables los viajes. Como la gravedad de la Luna es un sexto de la Tierra, se necesita solo un sexto de la energía que utilizamos para despegar desde la Tierra. El 95% de los cohetes actuales son tanques de combustible. Eso cambiaría sustancialmente, por el hidrógeno y la gravedad, lo que impulsaría, desde la Luna, mucho más fácil los nuevos cohetes. De manera que con el hidrógeno utilizado desde la Luna se nos abren las oportunidades de los viajes inter espaciales.

¿Ud. está diseñando un sitio para que el hombre pueda ir y volver a otros planetas?

Claro, con este hábitat, los seres humanos podremos con mayor factibilidad ir y volver a otros planetas, a sitios mucho más lejos. Es un paso muy grande que vamos a hacer. Esa no es una opción, sino una realidad, lo que debemos es esperar el día que se pueda dar, que no será muy lejano.

¿Está pensando subir a la Luna a ver su diseño, cuando termine la construcción?

Me gustaría tener la oportunidad de ir al sitio que se construya y que nosotros hemos diseñado. Seguramente en los próximos 20 o 30 años se vuelva más común el viaje a la Luna y podamos ir. La Nasa tiene programado llevar la primera mujer a la Luna en el 2028

¿Usted está ahora en su tierra, el Quindío, como la siente?

Bien, pero veo que demos hacer un esfuerzo mucho mayor frente a lo que construimos. Tenemos un lugar muy bonito, pero lo que construimos no ayuda a la hermosura del lugar, sino que le quita, necesitamos una conciencia más avanzada para estar orgullosos de lo natural, como de lo que hemos construido.

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