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Cultura  |  05 agosto de 2018  |  01:50 AM |  Escrito por: Robinson Castañeda

Pariente: Aguas mansas de un pasado que puede regresar

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Luego de que pasó la caravana de motociclistas, los cuatro hombres se bajaron del carro y esperaron la señal que les dieron para terminar la transacción. Es de noche y están en medio de una carretera veredal rodeados solo de selva. De los matorrales aparece un sujeto que va vestido con ropa camuflada y carga un fusil. Se nota nervioso. Les pide que le entreguen el paquete y don Alfonso, el anciano del grupo le pasa un maletín lleno de billetes.

Don Alfonso, cuando el hombre mete el dinero en otro morral, le pregunta si viene solo mientras saca un revolver y le apunta tomándolo desprevenido. El ambiente se tensiona. El tipo le dice al anciano y a sus acompañantes que "no se pongan con pendejadas" y les jura que van a morir si algo le pasa. Los demás tratan de intervenir para que no suceda nada malo. Cuando el sujeto los amenaza de nuevo, el viejo le dispara en tres ocasiones y lo mata.

¿Quién es el muerto?, ¿Por qué lo mata don Alfonso?, ¿Para qué le están dando ese dinero?, ¿Quiénes son los hombres de las motocicletas?, ¿Quiénes son los hombres que acompañan a don Alfonso?, ¿Qué van a hacer con el maletín lleno de dinero?

Desde ese momento sobre la mesa quedan servidos todos los interrogantes que en el transcurso de casi dos horas se resolverán en esta película colombiana del año 2016.

Estamos hablando de Pariente, una producción escrita y dirigida por Iván D Gaona, filmada en el municipio de Güepsa, departamento de Santander y que gracias a su nivel técnico y guión es una de las buenas producciones nacionales de los últimos años. Toda una apuesta ganadora que hace parte de las historias contadas lejos de las grandes urbes y que en esta oportunidad visibiliza lugares casi desconocidos para la mayoría de espectadores.

Contexto:
La obra nos muestra la vida de Willintón, un camionero tímido que está enamorado de la que será la esposa de su primo en pocos días. Un familiar con quien él no tiene una buena relación. Pero resulta que Willintón es uno de los cuatro hombres que al comienzo de la película estuvo presente cuando don Alfonso asesinó a otro sujeto a sangre fría. Willintón sabe dónde está el dinero que no se entregó en la transacción y también conoce las respuestas a todas las preguntas antes planteadas.

Por eso a lo largo del relato tendrá que luchar no solo para alcanzar el amor imposible sino contra la adversidad de su destino, que es la muestra de lo que viven muchos colombianos en tierras de posconflicto actualmente.

En segundo plano
Hay otras microhistorias con personajes secundarios que no pasan desapercibidos en la película y que tienen, al final del relato, toda la relevancia con la que fueron ganando campo a lo largo de las escenas, pues ayudan a entender el entramado de interrogantes y momentos.

El drama:
Pariente tiene bajo sus supuestas aguas mansas una corriente de fuerzas violentas, implacables y arrasadoras donde los silencios de las calles que parecen en tregua, y sus personajes, dejan entrever el miedo a un pasado que puede regresar, marcado por la muerte y la guerra entre paramilitares y guerrilla. Ambos bandos, ingredientes fantasmas que se respiran en cada situación.

Es pues esta película todo wéstern​​ colombiano moderno donde gana la ley del silencio y la del más fuerte, algo típico del género. Es un relato crudo en el que los personajes deberán elegir entre encontrar lo peor de su carácter para mantenerse en pie y vivir en un territorio con la paz que tanto quieren desde hace muchos años, o dejar pacivamente que se los devoren los lobos grandes y malos del pasado.

 

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