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Columnistas  |  13 abril de 2024  |  12:00 AM |  Escrito por: Émerson Castaño

Y lo sigue haciendo (I)

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Émerson Castaño

Émerson Castaño

Por lo visto, no aprendemos de la experiencia. Todo se hizo en secreto cuando el ex gobernador Roberto Jairo Jaramillo avaló que asistiera en su periodo de gobierno el señor Pablo César Herrera Correa como gerente de la Empresa para el Desarrollo Territorial­–PROYECTA–. El señor Herrera Correa era un advenedizo. Y por tratarse de un extranjero, cumplió las condiciones necesarias para hacer con “Proyecta” el epicentro de corrupción más tenaz en la historia del Quindío.

Roberto no ha sido el único gobernador que prefirió a los forasteros que a los propios quindianos. En su tiempo de gobierno, cuestionado por prácticas indebidas, fungiendo como sacerdote, Carlos Eduardo Osorio Buriticá (otro nefasto gobernador) también prefirió que su equipo de colaboradores estuviese conformado por foráneos que vieron la oportunidad de sacarle provecho a las circunstancias del momento. Felices entonces se fueron Guillermo Casasbuenas y Fernando Medellín.  

Los hechos históricos permiten demostrar que en el Quindío se volvió costumbre que el gobernador de turno opte por incluir dentro de sus colaboradores de gobierno a extraños que no tienen la más mínima idea de la vida social y cultural del territorio. Mientras los advenedizos gozan con la riqueza que les proporciona la función pública en el Quindío, los profesionales quindianos se tienen que ir (dejando todo atrás) porque para ellos no hay oportunidades justas. ¿Cómo es posible que los altos cargos en el Quindío estén amarrados para foráneos? Una cosa que no tiene discusión es cuando profesionales quindianos (o de otra parte) se les asignan funciones por cuestión de mérito, es decir, porque en concurso público se ganaron el derecho al cargo.

Ahora, la realidad es que en el Quindío es una utopía la igualdad de oportunidades. Quienes tienen más habilidades para persuadir en su entorno pueden concretar importantes beneficios personales, Quizás otros no tanto. Sin embargo, otros(as) ven el cargo público como la única salida para resolver sus privaciones económicas y se prestan como instrumento de otro para coadyuvar a socavar el erario público. El ejemplo más claro y reciente es el de Pablo César Herrera.

Para mi no es un asunto extraño que el gobernador actual del Quindío haya preferido un cuerpo foráneo para administrar el hospital más importante de la región, que un quindiano. Seguramente la actual gerente del hospital San Juan de Dios de Armenia sabrá qué hacer con el presupuesto de la salud de los quindianos. Porque por lo conocido en su hoja de vida, viene de la escuela politiquera del Valle del Cauca y de su mentora Dilian.  

Como en su momento lo hizo el nefasto ex gobernador Carlos Eduardo Osorio y también el ex gobernador Roberto Jairo Jaramillo (trayendo gente de otras partes con la pretensión de resolvernos la vida), lo sigue haciendo con más fuerza el gobernador Juan Miguel Galvis. El señor Galvis no debería de esperar nada de la señora que nombró como gerente del hospital San Juan de Dios; a ella le gusta mucho los paseítos a la costa.

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