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El Quindío  |  06 noviembre de 2023  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Ensayo de un estudiante quindiano en China: Iniciativa de la franja y la ruta: historia, progreso y desafíos de cooperación entre China, Latinoamérica y Colombia

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Santiago Cabrera Grajales

Investigador de la Iniciativa de la Franja y la Ruta

Estudiante de pregrado en Economía y Comercio Internacional

Universidad de las Ciencias Políticas y Leyes de Shanghái - China

En una de sus grandes frases célebres, el histórico conquistador francés Napoleón Bonaparte una vez dijo: "Cuando China despierte, el mundo temblará", este adagio nos invita a reflexionar sobre las causas y consecuencias por las cuales China, hoy en día, se está convirtiendo en la mayor potencia económica y comercial del planeta.

La “Ruta de la Seda” es un término simbólico y representativo para nombrar y recordar una serie de corredores terrestres que en la antigüedad conectaron y activaron el comercio de China con Occidente. Durante los años de dominio de la dinastía china Han (202 a.C.- 220 d.C.), el Emperador Wu se vio en la necesidad de establecer relaciones diplomáticas y comerciales con regiones insurgentes y protestantes chinas, esto en aras de evitar enfrentamientos bélicos inminentes. De esta manera, después de un arduo trabajo de diplomacia y de consenso, el Emperador Wu, no solo logró establecer una paz duradera con estos territorios, sino que, además permitió que estas regiones se conectaran con el gobierno de la ciudad de Tianjin, la capital china de ese entonces. A Partir de ese momento, China empezó a distribuir la seda como producto insignia altamente demandado por Occidente, así mismo, comercializaron marfil, vidrio, especias, porcelana y la famosa pólvora china, que revolucionó al mundo y al arte antiguo de la guerra, pasando de combates de caballeros de la edad medieval, a las armas de fuego y pólvora.

El final de la antigua Ruta de la Seda se produjo aproximadamente en el año 1453, cuando el imperio Otomano boicoteó el comercio con Occidente y cerró las rutas. A partir de ese momento, el imperio chino decayó. Mucho tiempo después, luego de la creación y fundación del Partido Comunista Chino (PCCh), la República Popular China (RPCh) y la revolución cultural de la nación asiática, China empezó a florecer nuevamente. Es precisamente el siglo XX, uno de los períodos más difíciles para China en cuanto a su desarrollo y crecimiento económico, pues para esa época, los avances anexionistas de las potencias imperialistas eran avasallantes, sin dejar rastro de desarrollo y progreso autónomo en sus colonias de dominio. Afortunadamente, después de mucho esfuerzo, disciplina y superación, para el inicio del presente siglo XXI, China se posicionó como una de las naciones más influyentes del mundo.

El 07 de septiembre de 2013, será recordado como un día histórico para China y el resto del planeta, pues en una conferencia de intercambio diplomático en Kazajistán, el actual presidente de China, el respetado Xi Jinping, presentó la "Iniciativa de la Franja y la Ruta", como un moderno y ambicioso macroproyecto económico que conectaría nuevamente a China con el resto del mundo, generando grandes oportunidades de intercambio cultural, líneas de comercio, inversión internacional, creación de rutas marítimas y terrestres para establecer una “Comunidad de destino común", pero sobre todo, para recuperar la influencia y relevancia mundial que China tuvo durante el auge de la antigua ruta de la seda de la Dinastía Han. A partir de ese día hasta la actualidad, la Iniciativa de la Franja y la Ruta, o más conocida como One Belt-One Road - OBOR (por sus siglas en inglés), ha logrado vincular más de 140 países y 32 organizaciones del orden mundial. Se espera que para 2049 (100 años desde la fundación de la República Popular China), el flujo económico de OBOR representa alrededor de un $7,1 billón USD, lo que equivale a seis veces el PIB de España. Es menester mencionar que OBOR ha logrado grandes avances a nivel internacional, pues según diversos informes del Banco Mundial y la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (CESPAP); OBOR permitirá abaratar los costos de comercio mundial en un 3,5%, además, el volumen de comercio en el planeta incrementará hasta un 9,7%, permitiendo un flujo constante y continuo de productos manufacturados de China a Occidente y viceversa. Por otro lado, actualmente China ha logrado extender sus fronteras comerciales a Europa y África, esto gracias a la construcción de parques energéticos, puertos comerciales y plantas de producción en países como Sri Lanka, Portugal, Pakistán y las regiones africanas de Haifa y Djibouti.

Santiago Cabrera Grajales

Finalmente, el respetado Xi Jinping, en su libro "La Administración y Gobernación de China", expresó tácitamente que Latinoamérica forma parte importante de las regiones objetivo de las rutas marítimas de OBOR, por lo que, a partir de 2013 hasta la actualidad, varios países latinoamericanos y del Caribe ya hacen parte de OBOR, entre los que se encuentran: Venezuela, Surinam, Ecuador, Bolivia, Guyana, Trinidad y Tobado, Chile, Perú, Cuba, Barbados, República Dominicana, Granada, Jamaica, El Salvador, Uruguay, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Costa Rica y reciente Argentina. Sin embargo, en cuanto a Colombia, nuestro país todavía no ha formalizado su participación en OBOR, pues a pesar de que China y Colombia ya cuentan con 43 años de relaciones diplomáticas (desde 1980) y que China es el segundo destino de exportaciones colombianas y el primer origen de las importaciones a Colombia; el enfoque inversionista y comercial de Colombia, se encuentra todavía situado en las regiones de influencia de la OTAN y los países asociados históricamente a Estados Unidos.

Con este ensayo no busco desmeritar o deslucir las relaciones bilaterales cultivadas por Colombia con Estados Unidos, por el contrario, lo que deseo es ahondar y reflexionar acerca de la gran oportunidad de crecimiento y desarrollo a futuro que puede tener Colombia con China, pues el potencial de nuestro País en materia de comercialización, oferta y demanda hacia China, se concentra en el sector primario, relacionado con los productos agropecuarios como café, banano, flores, caña de azúcar, ganado, arroz entre otros, los cuales representan el 14,1% del PIB de Colombia en 2021 (Ministerio de Comercio), aunado a que China busca compartir sus conocimientos tecnológicos, educativos y empresariales a lo largo de los países que conforman la Franja y la Ruta.

Espero que en el futuro, Colombia aprecie y reconozca el desarrollo y crecimiento de China y que se incorpore a OBOR como ya lo hicieron las mencionadas naciones Latinoamericanas y del Caribe, para que, de esta forma, se genere un infinito abanico de posibilidades y ventajas mutuas para ambos países, pues en estos tiempos modernos, la célebre frase de Napoleón, se hace realidad, toda vez que China ha logrado hacer temblar al mundo entero.

 

"El que no está a favor de la marea, nunca llegará a buen puerto" (autor anónimo).

 

绳索越长,风筝就飞得越高。

 
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