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Cultura  |  25 enero de 2018  |  02:19 AM |  Escrito por: Robinson Castañeda

Crónica: 19 años después…

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Crónica: 19 años después…

Esta crónica es autoria de Manuel Gómez Sabogal

La noche del 25 de enero llegó muy temprano. Una fuerte réplica al terremoto de la 1 y 19 minutos, se dio a las 5 y pico de la tarde. Todo era oscuridad y la polvareda se había extendido por toda la ciudad. A las 8 de la noche, luego de haber permanecido en casa escuchando el llanto de mis hermanas por largo tiempo, decidí salir hacia la improvisada morgue en la Universidad del Quindío.

Al llegar al sector del coliseo de la Universidad del Quindío, me di cuenta que una señora suplicaba, imploraba que la dejaran entrar, pues allí se encontraban los cuerpos de dos de sus seres queridos. Ella lloraba, gritaba, se arrodillaba y suplicaba, pero nadie le hacía caso. Se recostó desconsolada. Ya no sabía qué decir o hacer. Había venido desde unos de los barrios del sur. Corrió desde su caída casa hasta llegar a la improvisada morgue. Le dolía todo el cuerpo y del alma ya no le quedaba sino un hilo. La miré, traté de abrazarla, pero prefirió caerse derrumbada sobre el césped. Ahí la dejé con su dolor, un dolor que sentía yo también.

Entreabrí la puerta del coliseo y miré hacia adentro. Tenían los cuerpos en fila y los médicos no daban abasto. Unos muchachos tomaban fotos de los fallecidos y otros buscaban huellas, documentos, identificaciones. Mientras eso sucedía adentro del coliseo, continuaban arribando jeeps y camionetas con “bultos”, con muertos, uno sobre otro. Llegaban hasta la puerta y empezaban a descargarlos como si se tratara de cemento o arena.

Un hombrecito a mi lado gritaba: "Ciento cincuenta por el ataúd". Le pregunté que por qué estaba vendiendo ese ataúd y me contestó que había venido desde Sevilla a venderlo. Que el mejor sitio era ese, pues hasta allí llegaban los deudos. “¡Por Dios! No juegue con la gente. Aquí nadie tiene dinero para comprar un ataúd”. Yo le grité enojado: "¡lárguese ya, fuera de aquí, estúpido!" Le pegué una patada al ataúd, llamé a un policía que se había ubicado cerca y le dije que sacara a ese desvergonzado de allí. No me hizo caso y dejó que continuara ofreciendo el ataúd.

Esperé que hubiese personas ayudando, pero encontré algunos personajes ofreciendo ataúdes. Tenían unos 10 en fila y gritaban: "¡dos millones por ataúd!" "¡Lo fiamos!". Se habían situado cerca a la entrada de la Universidad.

-Mercenarios de la muerte, ¡lárguense de aquí! -les grité.

En ese momento, no pude contener las lágrimas. No podía resistir tanta tristeza unida a vendedores en ese momento tan inoportuno. Inoportuno, porque no era justo que estuviesen jugando con el dolor ajeno, procurando hacer un negocio con base en la muerte que rondaba el lugar. La muerte que estaba ahí, ante nuestros ojos.

Una reportera del canal RCN televisión se acercó y preguntó qué pasaba. Recuerdo que tomé el micrófono y pedí a gritos a todo el mundo que por favor, regalaran ataúdes que los muertos eran más de mil y que unos miserables querían hacer negocio con base en el terremoto. Ya ni tenía fuerzas para continuar en ese macabro sitio.

Decidí acompañar a unos amigos a diferentes barrios. A repartir agua y medicamentos, pues quienes estaban conmigo eran médicos que habían venido desde Cali a ayudar. Eran más de las 9 de la noche y fuimos por el Barrio Granada hacia Corbones. La noche estaba iluminada por llantas en llamas, velas, farolitos.

Se escuchaba el llanto de muchos niños. Muchas personas corrían de un lado a otro buscando que todos estuviesen juntos, en familia. Los llamaban, los contaban. Se unían en abrazos y en un solo llanto.

Hoy, 19 años después, ha habido recuperación, pero falta mucho. Sigo creyendo que la reconstrucción no ha llegado todavía como debe ser. Hay sectores donde se manifiesta la falta de labor durante estos 17 años. El sector del parque Uribe permanece casi igual.

Hoy, 19 años después, no hay empleo, no hay empresas, no hay industria. Hay muchos niños y jóvenes sin futuro. Sin estudio. Hay muchas personas buscando trabajo, pero no encuentran. Es la ciudad con más desempleo en Colombia. Hay promesas....

Hoy, 19 años después, Armenia está plagada de avisos, afiches, vallas de personajes sonrientes que siguen prometiendo cambios, empleo, nueva vida. Los he visto muchas veces. Siguen con el mismo discurso y nada pasará.

Hoy, 19 años después, veo jóvenes con camisetas de diferentes colores, anunciando la llegada del mesías. Les prometieron "algo" para después de elecciones.

Hoy, 19 años después, me pregunto: ¿Qué pasó con el FOREC? ¿Cuánto dinero llegó de países amigos? ¿Cuáles fueron los países que más aportaron? ¿Qué países hicieron donaciones en especie? ¿Quiénes obsequiaron elementos y dónde están?

En Armenia hubo un terremoto, pero reconstruyeron Pereira.

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