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Columnistas  |  25 enero de 2022  |  12:09 AM |  Escrito por: Fernando Jaramillo Botero

CALARCÁ P.C.C.C.

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Fernando Jaramillo Botero

Por Fernando Jaramillo Botero

Calarcá es considerado el primer municipio donde se cultivó café en el departamento, fundado por Segundo Henao y otros colonos más, el 29 de junio de 1886, el mismo año en que en Atlanta Estados Unidos se inventaba la Coca cola que hoy contiene una buena dosis de cafeína. La economía cafetera y la extensión de su territorio le dieron a este municipio la supremacía regional durante las primeras décadas del siglo XX, poder que fue desapareciendo con el desarrollo de Armenia gracias al ferrocarril del Pacífico que llegó a la hoy capital departamental el 24 de abril de 1927 para dinamizar las exportaciones de café por el puerto de Buenaventura. En Calarcá se instalaron las esculturas de un caficultor y de la Diosa de la Agricultura realizadas por Cesar Gustavo García Paéz, esta obra que también se encuentra en el Parque Nacional del Café en Montenegro; en Armenia Abiézer Agudelo instaló en la Calle Real la Venus del Café.

El café colombiano se populariza en todo el mundo gracias a su calidad y suavidad lograda por las variedades cultivadas y por la recolección manual, el beneficio húmedo con aguas limpias y el secado con esmero y cuidado evitando el deterioro del grano que llegará a la taza con excelsas condiciones organolépticas para ser degustado por gran cantidad de consumidores del mundo que hoy consumen cerca de 13 millones de sacos anuales exportados por nuestro país. El nombre de Juan Valdez ha fortalecido el café colombiano posicionándolo en los países consumidores que ven en este icono colombiano una de las marcas más reconocidas en el mundo; Juan Valdez  nace como marca en 1959 y es creada por la D.D.B. norteamericana para promocionar el Café de Colombia, el primer personaje que representó la marca hasta 1969 fue el cubano José Duval, reemplazado luego por el antioqueño Carlos Sánchez quien al pensionarse deja la representación al también antioqueño Carlos Castañeda que desde 2006 lleva con orgullo esta denominación por todo el mundo.

 El café colombiano tiene un gran crecimiento en la producción y  los mercados mundiales a partir de 1920 coincidiendo con el poblamiento en esta región producto de la Colonización Antioqueña que durante 150 años aprox. fundó cerca de 150 pueblos que ven en el cultivo de la rubiácea la solución a la crisis económica que generó su migración al sur buscando el porvenir para sus hijos y un techo para su familia, el incremento del consumo mundial producto del desarrollo de Europa y los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial llega en un momento oportuno para el gran crecimiento del Eje Cafetero que hoy orgullosamente lleva la designación de Paisaje Cultural Cafetero destacando la relación entre la familia y el cultivo del grano por más de cien años.

Calarcá se destaca por la multivariedad de sitios para tomar café, desde una finca campesina donde el “café cerrero” o la “chaqueta con aguapanela” despuntan la mañana, hasta un barco en las montañas que evocan los primeros navíos donde se inician las exportaciones en 1835, cafeterías en el área urbana y exóticos recorridos cafeteros en haciendas tradicionales donde nacionales y extranjeros disfrutan con la versatilidad y conocimiento de los guías locales o la sapiencia de los caficultores quienes se sorprenden al ver personas de todo el mundo que vienen a conocer algo tan sencillo para ellos como hacer un buen café, de hecho es un pastor llamado Kaldí quien en las montañas de Etiopía descubre la bebida para la humanidad cuando los monjes para eliminar al demonio tiran y queman todas esa pepas rojas que comían con gran placidez las cabras, a partir de ese momento, solo los monjes y las clase alta de la sociedad pueden consumir la sin igual bebida. Es el papa Clemente VIII quien decide autorizar que el pueblo tome café, por ello, en Francia a partir del siglo XVIII surgen los cafés para tomar café; Luis XIV Rey de Francia envía colinos de café a sus colonias en América diseminando el cultivo de café en todo el trópico americano, de la Guyana Francesa pasa a Venezuela y a Colombia entra por Santander siendo el padre Francisco Romero en Salazar de las Palmas quien pide a los penitentes sembrar café para buscar la redención económica de la empobrecida región. Santander es el primer exportador de café y su economía a mitad del siglo XIX se soporta en alto grado con el mercado internacional del grano que sale por puertos venezolanos.

El colegio San Luis Rey de Armenia lleva el nombre como homenaje a Luis XIV a quien se atribuye el envío del café a América y quien posterior a su reinado fue santificado por la iglesia católica.

 

Enero de 2022

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