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Cultura  |  01 diciembre de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Robinson Castañeda.

Encanto, un guion que desencanta y el dopaje del mercadeo cinematográfico

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En el año 2007 el guionista y profesor Carlos Henao (La vendedora de rosas, Sumas y restas y Las sangre y la lluvia), en una de sus clases de cine nos decía que si a una película le quitábamos ciertos elementos que la componen tales como efectos, artilugios digitales, mercadeo y demás cositas, y aún seguía funcionando como historia entonces era porque el guion estaba bien escrito. Era bueno.

Si contrario a eso no quedaba nada y esas herramientas efectistas eran las que mantenían la película en pie, entonces era porque el guion era malo, no funcionaba. Uno de los ejemplos que tuvimos fueron las producciones de Matrix. Cerramos los ojos y nos imaginamos la primera entrega sin sus vestidos efectistas, trucos digitales, efectos, escenas de acción, coreografías, diseño de producción en general, mercadeo y al final a todos nos seguía gustando la trama, aún con el pobre presupuesto que la mente nos daba.

Caso contrario con las dos secuelas de Matrix. Cuando las imaginamos sin efectos ni grandilocuencia nos quedaba reducida a la nada. Años después aplicando este consejo del profesor Carlos Henao con la última producción de Disney llamada Encanto, a mi no me quedó nada. Solo un lote baldío a punto de ser habitado por el olvido. Creo que somos varios desencantados.

Lo sé, muchos dicen que es buena mientras brotan los ojos y empuñan la mano. También lo dicen los críticos de la nómina de los medios de comunicación importantes que escriben y opinan por encargo. Lo aseguran por igual los noticieros y sus periodistas lo gritan de forma contagiosa y patriótica como cuando les venden a sus televidentes el clásico inédito de todos los mundiales de fútbol entre la selección Colombia contra las inferiores de Haití o Cuba.

Lamentablemente Encanto tiene un mal guion. Es una muy mala historia así los políticos se sumen a la nueva fiesta patria con campañas publicitarias y aparezcan en fotos a la entrada de las salas de cine abrazando niños o en Salento al lado de una palma de cera dándole un beso. Nada de eso ni todo el humo que le quieran meter la hará ni buena película ni mucho menos un clásico inolvidable de los últimos. Todo lo contrario, aunque pasará a la historia con más taquilla que gloria, sin duda.

Algunos me dirán que ¿si es tan mala entonces porqué es taquillera? Eso es otro tema que tiene que ver con el alucinógeno publicitario de los millones de dólares invertidos por Disney para hacer que aparezca bien recomendada en cuanto medio de comunicación exista. También cuenta en esa gran taquilla el poco sentido crítico de la mayoría de los colombianos al ver un producto de entretenimiento, que así sea de entretenimiento, se lo tragan entero sin tomarle sabor, analizarlo, pensarlo. Para muchos es como comer hamburguesa de esquina rellena de puras salsas y ya. Contentos todos.

No por nada Sábados Felices tiene 50 años contando los mismos chistes malos y en la programación de RCN o Caracol TV las telenovelas turcas o mexicanas, horrorosamente mal escritas, pesimamente mal actuadas y muy mal dirigidas tienen miles de televidentes que no se las pierden nunca y las aman.

En el cine hacen lo mismo, pero una cosa es la taquilla recaudada y otra la calidad. Entre esas dos hay la misma distancia que existe entre un vino tinto cosecha del año 1982 y un paquete de frutiño de mil pesos. Encanto tiene lo primero sin duda alguna, buena taquilla recaudada y recuperación de la inversión, pero en lo segundo, la calidad, es un solo sobre de frutiño de 500 pesos.

¿Y qué es el guion?

Se preguntarán muchos. El guion es la historia. Es lo que nos cuenta la película y no cómo nos lo cuenta. ¿Y qué nos cuenta Encanto? Nada. Tiene demasiados personajes que no aportan y solo ayudan a desdibujar al protagonista, no lo enriquecen, confunden la trama y sobran. Hacen bulto. Estorban. Tiene tantos y tan innecesarios personajes que se terminan por amontonar y ahogarse, y no solo eso, sino que no concluyen en nada. La subtrama es de bajo nivel y difusa cuando no es que tienen que explicar todo como una telenovela, olvidando una de las máximas del séptimo arte: El cine muestra, no dice.  

Sumado a lo anterior los realizadores acuden a resolver los momentos que podrían ser realmente importantes en la película de la forma más perezosa que existe y en este caso con música. Si, es un musical, lo sé, obvio, pero si lo comparamos con otros musicales que realmente son buenos, estos saben en qué momento una canción es catalizadora de una secuencia y cómo le aporta a la historia. En Encanto la música es porque sí y ya. Me imagino a los directores diciendo:

-¿Y qué hacemos para resolver esta escena?
-Metamos una canción.
-No se diga más.

Y así cada 10 minutos de la película hasta agotar las pistas, sumado a que algunas son insoportables y inexplicablemente largas, como la del comienzo. Esas canciones parecen ayudando a cumplir la cuota de que la historia dure hora y media y no termine siendo un cortometraje más. Sirven más de relleno.

Si hablamos del personaje principal este no tiene carácter y cuando parece tenerlo no es creíble y aunque muestra una leve curva de transformación de comienzo a fin, solo es tenue y no se acerca ni de lejos al llamado “viaje del héroe” de otras producciones donde el protagonista marca ese viaje de forma destacada, puntual y notoria.

Argumentos de quienes la han visto:

Muchos dirán que la película es buena porque nos representa como colombianos y se inspira en el realismo mágico y la obra de García Márquez. De cada mil personas que dicen esto porque alguien lo dijo y ellos lo repiten como argumento propio, solo 10 han leído la obra Cien años de Soledad, y si se la leyeron saben que aunque la novela tiene su grado de fantasía, tampoco mucha, en esta todo termina mal. Mal como sucede con las tragedias, porque la novela es una tragedia, en el buen sentido de la palabra, como por ejemplo cuando dice que toda la estirpe de los Buendía finaliza siendo arrasada por un viento huracanado que los borrará junto con Macondo para siempre de la faz de la tierra, no sin antes haber nacido el último descendiente de la familia con una cola de marrano al que se lo comen las hormigas.

Como pueden ver la novela no termina como una película de Disney y menos como termina Encanto donde todos serán felices y comerán perdices. Dicho lo anterior NO le veo el parecido en lo más mínimo por ninguna parte a la novela Cien Años de Soledad, como lo quieren vender los periodistas y medios de la nómina para hablar bien, y eso en verdad me preocupa porque no se si yo me leí otra novela, otras obras y a otro escritor, y he estado siendo engañado todos estos años.

No son argumentos, es maquillaje barato y patriotismo simplón:

Qué salgan mariposas amarillas no hace de Encanto una buena película, que salgan arepas tampoco y mucho menos que aparezca un sombrero vueltiao o los balcones con flores estilo pueblo paisa. Que tenga una buena animación tampoco la hace buena y menos si es marca Disney, productora que lleva décadas haciendo ese estilo de cine. Eso es apenas lógico que tenga una buena animación. Obvio. Elemental. Básico.

Otras películas que si tienen buena historia:

Tampoco la hace una buena producción creer o repetir lo que dicen otros a quienes les pagan, diciendo que nos representa con toda la biodiversidad colombiana que aparece en ella. No. La producción Coco que es de Disney (Y Pixar) tiene su historia enmarcada en México y uno ve eso en toda la trama, a México. El telón de fondo es la fiesta de la Santa Muerte o de los muertos, como le llaman ellos. Ahí pasa todo.

En México también hay diversidad cultural, no somos los únicos ni el centro del universo de esto, pero Coco es esa parte que nos muestra de toda esa tradición. No le meten a los Mayas ni sus profecías, ni aparece el Chavo del Ocho o el Chapulín, Cantinflas ni nada, a lo sumo y por razones de la historia hay música ranchera pero queda perfecta.

En ella sus creadores no cayeron en el ataque de ansiedad que sufre la película Encanto de hacer una aguamasa mezclando todo como si no hubiera un mañana y fuera a ser la última película de la historia. En Coco se enfocaron en una cosa en particular y se entiende.

Si hablamos de la película Río, producida por 20th Century Fox, esta ocurre en el marco del Carnaval de Río de Janeiro y uno reconoce en ella a Brasil. Obvio que Brasil es más cosas de las que aparecen en pantalla y también es diverso en su cultura, pero tiene más alegría, humor de verdad, fino, elaborado y una historia que entretiene. Tiene equilibrio en sus elementos que la componen y cada personaje una razón de existir dentro de ella.

En el caso del filme Kung Fu Panda, de Dreamworks Animation, ni hablar. Posee elementos importantes de la tradición China y qué más chino que el Kung Fu. Ni hablar que como cultura tienen años de existir así que son mucho más diversos que nosotros, pero se enfocaron en una cosa sin ansiedad ni gula.

Estas últimas películas citadas uno las recuerda por su buen guion, que no es perfecto, no es único, solo es bueno, entretenido, ameno, alegre, creativo y por sobre todo uno las tiene en cuenta aun siendo de un país diferente porque pese a que no son una clase de geografía ni menos de historia, nos llenan de magia, fantasía y repito, tienen equilibrio en sus elementos que la integran, no sufren de gula, ansiedad, ni está rellena personajes o cosas que están solo por estar y sobran.

En fin, para gustos los colores y otras cosas. Se que a muchos les gustó y tienen el derecho a expresarlo e izar la bandera como la nueva fiesta patria, eso está bien. Nadie se los quita, no se trata de eso. Pero sé que también a otros no nos encantó Encanto. No la vemos como última creación ni la comparamos con la invención de la rueda o el descubrimiento del fuego.

Se que algunos, alejándonos del sicoactivo de la publicidad con sus toneladas de dólares para que los medios dopen de atributos a Encanto, y haciendo el ejercicio mental de quitarle todo el maquillaje para ver que nos deja de su historia, solo nos queda un episodio más de la virgen de Guadalupe con música cada 5 minutos y una muy buena animación.

Sin toda su parefarnalia y en cuanto a trama Encanto solo es un lote baldío pronto a ser invadido por una buena historia que nos haga recuperar el tiempo perdido y desencantado.

 

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