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Columnistas  |  14 octubre de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Luis Guillermo Arango Bernal

AGUACATE CON AREPA

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Luis Guillermo Arango Bernal

Por Luis Guillermo Arango B

Con ocasión de la llegada a Pijao de unos inversionistas que quieren montar en esas tierras unos cultivos de aguacate, se ha organizado en la población un grupo de personas que tienen como objetivos preservar el medio ambiente, proteger el agua, conservar puro el aire, pero sobre todo, quiere buscar el bienestar de la población. Ellos han conversado con los técnicos encargados de los proyectos y es el momento preciso para hacer una explotación modelo para el mundo.

Para iniciar el proyecto han buscado áreas localizadas entre los 1.700 y los 2.500 metros de altitud, zonas que por años han sido ganaderas y pequeñas explotaciones transitorias de papa, café o frutales. La temperatura media es alrededor de los 18º, por lo cual se restringen actividades cafeteras. Los suelos de esas áreas escogidas para el aguacate, tienen suelos que son derivados de cenizas volcánicas con textura franca, lo que les da elevados niveles de fertilidad, buena capacidad de retención de humedad y aunque están en zonas de pendientes fuertes y largas, se pueden establecer labores de tipo agronómico, destinadas a proteger la capa vegetal del suelo.

Para iniciar el programa de siembra de aguacate como cultivo permanente, han procedido a limpiar el terreno, sin profundizar, para evitar problemas de erosión. Luego y siguiendo una tradición milenaria, heredada de los pobladores iniciales del continente, han sembrado maíz, adaptado a climas fríos y cuyo ciclo vegetativo es superior a los seis meses. Durante ese tiempo el hongo Phythoptora cinnamomi , en ausencia de raíces de plantas susceptibles disminuye su población y no tiene acción patógena o lo hace en pequeña escala.

Para la siembra del material de aguacate han buscado viveros en donde se les garantice que el material para la siembra viene libre de hongos o de bacterias que puedan colonizar a las especies aledañas. Son colinos que tienen como patrón un aguacate nativo o criollo, tomado de esos árboles centenarios de la región que sobreviven a los ataques de los hongos, de los insectos o de otros microorganismos del ambiente.

Siembran la mata de aguacate, en distancias promedio de 7x7 metros, lo que les da una población de 204 matas por hectárea, que no puede considerarse como una siembra densa y que por tanto el consumo de agua o la extracción de nutrientes son normales y no exagerados.

Hasta ahí, el proceso se ajusta a las exigencia de cualquier entidad ecológica, pues no se han roto leyes o costumbres ancestrales, ni se ha hecho introducción de materiales exóticos. Acá es importante tener una comparación con lo que sucede, en Chile, en California, en Brasil y en España, pues en esos países los suelos seleccionados tienen un origen diferente y predominan los suelos con textura franco arenosa, que tienen poca retención de humedad; que tienen condiciones de clima con menores volúmenes de lluvia y de distribución muy diferente, Esas y otras, son condiciones agronómicas que requieren de cuidado antes de emitir opiniones sin el suficiente sustento técnico, pues se ha dicho que el aguacate es una planta que agota las reservas de agua, en la superficie o en el interior de los suelos.

Es importante destacar que la comunidad se preocupa por su entorno. Que tiene como prioridad conservar la vida y el ambiente de su población; que desea el bien de la gente y que quiere conservar a Pijao, con su estilo de vida. Esta es la ocasión, de película, para hacer una explotación agrícola y pecuaria, modelo a nivel mundial.

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