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Cultura  |  19 julio de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Esta noche la libertad

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Un texto de Flavio Carnevali. Hace parte del libro Literatura Herramienta de la Historia. Un proyecto del grupo Café y Letras Renata.

Cuando el título de un libro te llama la atención, es probable que su lectura fluya de tal forma que te anime a madrugar, si es necesario para terminar de leerlo. Eso me pasó con el libro de corte histórico “Esta Noche de Libertad”, de la pareja de autores, Dominique Lapierre y Larry Collins. Sus relatos despertaron en mi adolescencia la curiosidad permanente por encontrar libros y autores, cuya temática tocara contenidos de esta rama del conocimiento.

Su lectura me sumergió, a mis catorce años, en el descubrimiento de muchas cosas. La primera de ellas, que habían otras creencias religiosas más allá de la que yo practicaba por la inercia de mi entorno. Me dio las primeras pautas respecto a que existía una realidad llamada política y que sobrepasaba mis lecturas de fantasía con las que me recreaba antes.

También empecé a pensar que había otros lares, otras tierras, y que no vivía en el ombligo del mundo; y sorpresivamente, me aterrizó en la realidad al pensar acerca de los cambios que se avecinaban en mi vida. Con esta lectura, mi pasión por los noticieros, todavía en televisión a blanco y negro, aumentó exponencialmente y sobre todo, atendí otras realidades más allá de mis deberes escolares.

Fue una huella que se estampó en mí y que no se ha borrado desde entonces. Por supuesto, no rechazo otras temáticas de lectura, pero sí profundizo más en aquellas cuyo corte es el histórico; e investigo siempre las palabras y relatos, que en aquella época encontraba en bibliotecas o en los libros de casa. Esos fueron los cambios que dejó “Esta noche la libertad” en mi vida.

La contraportada explicaba cómo hicieron estos autores para escribir tan contundente libro. En el entorno actual de redes sociales e internet, entiendo por qué quedé maravillado al leer semejante epopeya: “cuatro años de esfuerzo, 250.000 kilómetros recorridos utilizando todos los medios de locomoción, incluidos caballos y elefantes; 6000 páginas de testimonios originales; 1.000 páginas de archivos y documentos casi todos inéditos; 800 horas de entrevistas grabadas; 6.000 metros de película filmada, para descubrir los lugares de la acción; 50 horas de ruidos y de sonidos ambientales y 1.000 fotografías históricas”.

Entre otros materiales, hubo algunos que me hicieron soñar con ser marinero mercante o militar y en que algún día debería viajar. “Tenía catorce años”; no me hice marinero, pero sí me hice profesional de la educación ambiental y aunque no conozco la India, epicentro del libro, sí he recorrido otras naciones siempre en la búsqueda de los ancestros, más allá del turismo convencional.

Esta lectura y otras de esta pareja de autores, me afianzaron en el torbellino de encontrar las huellas de otras tragedias históricas, pero es la huella de “Esta noche la libertad”, la que ha guiado mis andares con fortaleza testimonial, reafirmándome en la idea de que “la literatura es una herramienta de la historia”.

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