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Denuncia  |  19 mayo de 2021  |  12:00 AM |  Escrito por: Administrador web

Copa América, Copa de Sangre

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Un texto de Gonzalo Osorio.

En 1978 las cárceles oficiales y los calabozos clandestinos de la dictadura en Argentina estaban abarrotados de jóvenes, cuyo único delito era ser jóvenes. Videla y sus vampiros veían comunistas en unos muchachos que lo único que conocían del Che Guevara era su foto en una camiseta.

Estos muchachos, para la inteligencia militar Argentina, eran un peligro nacional y eso los condenó a las peores torturas, y a ser lanzados al mar desde los famosos vuelos de la muerte. La corte vampiresa de Videla quiso aprovechar la pasión mundial por el fútbol, para acallar con gritos de gol, los gritos de dolor de los torturados en las cárceles de la patria de Martín Fierro.

Pero esos gritos de dolor se elevaron por encima de los techos de las cárceles y encontraron el viento de la solidaridad en voces como las de los periodistas franceses Alain Fontain y François Geze, a quienes se unieron comunicadores de todo el mundo que con el periodismo de la dignidad titulaban “El mundial tiene plomo bajo las alas”.

El mundo se dolió con esas voces y no fueron suficientes los goles del Matador Kempes, ni la compra del partido ante la selección del Perú. Los gritos de los torturados 42 años después aún retumban en los altos aires de la memoria.

La historia se repite y las dictaduras latinoamericanas no aprenden la lección. La dictadura civil de Iván Duque ha lanzado a todos los áulicos, como perros de presa y a pregonar en todas las latitudes colombianas, la necesidad que tiene Colombia, la patria de Camilo Torres y Quintín Lame, de realizar la Copa América.

Los sumisos del micrófono, bien pagados, desconocen la realidad colombiana y anuncian como culebreros de pueblo que la Copa América se necesita y traerá el desarrollo que requiere Colombia. Los reyes de la falacia creen que los colombianos vivimos en el siglo pasado y que en nuestra patria no existen más que WIN , RCN y CARACOL.

Estamos en el siglo 21 y las redes sociales han democratizado la comunicación. Las grandes manifestaciones demuestran que la colombiana, es una sociedad que poco a poco ha despertado del letargo. La juventud ha tomado las banderas de la dignidad. La Copa América no va a ser la cortina de humo que desvíe la lucha de los colombianos por un país mejor, incluyente y que supere el hambre y la miseria, que la tiene hoy en boca de todo el mundo.

Mientras en la cancha de Barranquilla los jugadores hacían gala, por orden de la Conmebol, de sus mejores habilidades futbolísticas, las fuerzas de la represión en Colombia hacían gala de sus habilidades fascistas en las calles de la Arenosa, sacándole a los jugadores con las bombas de gas, las lágrimas que en los velorios de los jóvenes asesinados en las manifestaciones derramaban muchas madres colombianas.

Si la dictadura civil de Duque insiste en realizar la Copa América, le estará dando a los colombianos la oportunidad de aparecer ante el mundo quitándole la máscara al dictador. Las imágenes de las manifestaciones alrededor de los estadios se repetirán en todos los noticieros internacionales, así como se repitieron las de las pedreas y gases lacrimógenos del partido entre Junior y River Plate en Barranquilla.

Como no pudo Videla en la Argentina, no podrá el pichón de dictador, el títere del uribismo, acallar los gritos de dolor, los llantos de las madres, los ruidos de las balas en las calles colombianas. No podrá con los goles de la Copa América, limpiar la sangre derramada por la juventud, que se cansó de no tener futuro. Una juventud que como lo dice una muchacha de Puerto Resistencia, “antes nos mataban por nada, ahora que nos maten por algo”.

Si Duque insiste en hacer la Copa América en Colombia para tratar de tapar con fútbol la sangre derramada, la Colombia digna se volcará a las calles, no en gritos de gol. Yo solo espero que la copa América no sea una copa llena de sangre.

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